La izquierda política en América Latina, destruye. Lo hemos visto en ejemplos como Cuba, Venezuela o Nicaragua, donde esta ideología, lejos de defender la igualdad social, como se supone debería ser, se ha dedicado a dinamitar el sistema democrático y evitar que exista la pluralidad e incluso los derechos humanos.
El caso más patético es el de Nicolás Maduro Moros en Venezuela, quien se encuentra detentando un poder que no le corresponde porque no respeta los resultados de las votaciones a favor del candidato de la oposición, Edmundo González. La izquierda no acepta la derrota.
Mientras que en México fuimos testigos de la escena más burda nunca antes vista por parte de la representante del Poder Ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo, al excluir de la conmemoración de la Constitución de 1917 a la presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Norma Piña Hernández, la primera mujer titular de dicho poder, defensora de la Carta Magna. Los de izquierda no respetan.
Como si fuera una fiesta de cumpleaños y no un acto Republicano, muchos protagonistas de la política mexicana, afines a Morena y sus aliados, algunos ya contarían con largos expedientes por parte de agencias de investigación norteamericanas por sus nexos con el narcotráfico, estuvieron en primera fila, y otros en el presídium, así como el polémico gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien recibió respaldo de su movimiento. La izquierda no tolera.
Y ahora que han destruido la República, fueron invitadas las ministras afines, quienes han demostrado no tener capacidad para el cargo, Lenia Batres Guadarrama, Yasmín Esquivel Mossa y Loretta Ortiz Ahlf, ninguna de ellas con representatividad. A la izquierda no le gusta el equilibrio de poder.
Este es el escenario que existe hoy en México, un narcogobierno (calificado así por la Casa Blanca) que por la tarde llama a la ciudadanía y a los opositores políticos a la unidad de la República y por la mañana los ataca y los excluye, proveniente de una nueva izquierda que defiende a los integrantes del crimen organizado, pero que deja indefensos a los mexicanos que a diario mueren por sus pactos ya más que confesados. La izquierda elimina.









