Respuesta rápida: NO. Así, simple y directo, también fracasaron en esto. La unidad que hoy está atrayendo la atención de los medios y analistas no es nueva, ni tampoco es el resultado de los llamados poco sinceros que se hacen desde la mañanera. La unión de sectores a la que nos referiremos viene trabajando y caminando desde hace décadas, y el país se ha beneficiado de ello.
Un poco de contexto, desde que se anunció la reforma al INFONAVIT se encendieron las alertas en varios sectores de la sociedad. El asunto era preocupante. ¿Cómo es que el gobierno iba a tomar el control de los fondos que pertenecen a los trabajadores?
El mismo gobierno en el que sus funcionarios han destacado como los administradores más torpes y corruptos de las últimas décadas quiere administrar unos fondos en los que no ha puesto ni un peso.
Si el que hoy tengamos el peor déficit fiscal de las últimas décadas, o que los resultados económicos y sociales obtenidos con el AIFA y Mexicana de Aviación no fueran suficientes como para evitar que administraran hasta el domingo de los niños, existen otros ejemplos como el Tren Maya, la refinería Dos Bocas, el Gas del Bienestar, el INSABI, la rifa del Avión Presidencial, la MEGAFARMACIA, la vacuna PATRIA y un largo etc. de fracasos costosísimos por administrar las ocurrencias que surgen en alguno de los salones de Palacio Nacional.
¡El mismo gobierno que ahora va por los casi 2 billones de pesos en activos de los ahorros de los trabajadores para emplearlos, sin ningún control, en una nueva empresa que construirá casas, y que ha puesto a Octavio Romero, el autor de la peor crisis financiera en la historia de PEMEX, a cargo de la misión ¿Qué podría salir mal?
Todo sucede mientras el país está distraído con una novela que se está poniendo buenísima; la del Sr. Mayo y la disyuntiva de nuestro gobierno entre repatriarlo para de que una vez por todas se quite la máscara o lo dejarlo en USA para que cante las rancheras con el primo y sea él quien le quite la máscara.
Pues lo que está pasando con el INFONAVIT es el pretexto que nos lleva al tema de esta columna: LA UNIDAD, palabra que se usa con demasiada ligereza y más como un arma arrojadiza que como un camino real para que un grupo diverso pueda alcanzar un objetivo. Sin duda en los tiempos difíciles la unidad adquiera un significado distinto, su valor aumenta, se convierte en un bien indispensable para enfrentar a la adversidad con algunas garantías.
Por lo que no es raro ver en tiempos tormentosos uniones un poco extrañas, Frankensteins impensables en días soleados, ¿cómo olvidar al PRI, al PAN y al PRD sentados en la misma mesa impulsando candidatos? ya vimos cómo resultó. Pero también hay ejemplos muy positivos de cómo el gran trabajo en unidad que la sociedad hizo a raíz de grandes tragedias naturales permitió que los afectados se pudieran poner en pie.
Pues existe una unidad histórica que ha pasado desapercibida y que hoy, a raíz del asalto al INFONAVIT, ha quedado en medio del reflector, es la unidad de trabajadores y empresarios.
Por razones ideológicas y de intereses personales o de grupo, con su narrativa y sus acciones el gobierno busca enfrentar a estos dos sectores, los contrapuntea, los polariza, sabe que la unidad de estos sectores no es el estado ideal para que los gobiernos autoritarios prosperen, así que, aunque digan lo contrario en sus discursos, operan bajo paradigmas de prescolar para polarizar y tratar de ponerlos en bandos opuestos. Y si fallan y esta unidad tiene un resultado exitoso, entonces toman el resultado y se lo apropian.
Para que se den una idea, el logro del sexenio pasado que más presume la 4T es el gran aumento al salario mínimo, pues ésta fue una propuesta de COPARMEX y el sector empresarial en acuerdo con los sindicatos de trabajadores, una propuesta que López Obrador rechazó dos veces por temor a una escalada inflacionaria que afectara la imagen de su gobierno. Después de explicarle cómo se manejaría para evitarla, accedió finalmente. Durante el primer año el presidente reconoció a COPARMEX y a los empresarios por la iniciativa, luego dijo que fue una idea conjunta y finalmente los sacó de la ecuación para adjudicársela como un logro unipersonal.
Pero más allá de la narrativa y los intereses del gobierno actual, la unidad entre el sector empresarial y el de los trabajadores viene de muchas décadas atrás, claro que ha sido una relación con momentos complicados, ríspidos, en donde ha sido necesaria mucha voluntad y ver más allá de los propios intereses para llegar a los acuerdos y a las acciones que han permitido a la economía mexicana defenderse y prosperar a pesar de todo lo que le avientan, interna y externamente.
Así que no debería extrañarle a nadie que hoy, ante una reforma al INFONAVIT que pone en riesgo a la institución que por más de 50 años ha garantizado vivienda a millones de trabajadores, se refrende esta unión. No fue una reacción de último minuto, las reuniones de alto nivel sobre el tema entre las dirigencias sindicales, las organizaciones empresariales y el gobierno iniciaron desde que el año pasado, cuando los primeros rumores de la reforma empezaron a surgir, se coordinaron esfuerzos, se analizó cuáles eran las mejoras necesarias para esta institución y cuáles eran las fortalezas que deberíamos mantener, incluso en conjunto se establecieron los irrenunciables.
Desafortunadamente el diálogo con el gobierno no prosperó, como sucede últimamente, no escucharon, se sentaron en la mesa con la decisión tomada, iban apropiarse de fondos que pertenecían a hombres y mujeres trabajadores, no les importó nada, al final la reforma aprobada no tomó en cuenta los argumentos y las propuestas empresariales y sindicales para mejorar y fortalecer al INFONAVIT, hacerlo más transparente y proteger el modelo tripartito que es la columna vertebral de una institución que demostrado que las mejores decisiones se toman en conjunto.
Y aunque todo parece consumado, no contaron con que la unidad entre trabajadores y empresarios viene de mucho tiempo atrás. El pasado jueves, en el marco de las juntas nacionales de COPARMEX, se llevó a cabo un diálogo con algunos de los sindicatos más importantes de México, un diálogo en el que se le llamó a las cosas por su nombre y en el que el presidente nacional de la COPARMEX Juan José Sierra, acompañado de Alejandra Mondragón de la FRET-CTC, de Rodolfo González de la CROM, de Fernando Salgado de la CTM y Ada Hermelinda Salazar de la ASSA de México, coincidieron en que la defensa del INFONAVIT continúa.
Los empresarios y los sindicatos de trabajadores se mostraron en la misma sintonía, sabiendo que el camino está muy cuesta arriba pero que en unidad deberá poderse transitar, todos se pronunciaron a favor de continuar el diálogo social y tomar las acciones que conforme a derecho tienen para proteger los derechos de los trabajadores y fortalecer la economía del país. Fueron muy claros, esto no ha terminado, hay instancias nacionales e internacionales, acuerdos y tratados, esto sigue, una vez más la unidad de los sectores será fundamental y, como en otros momentos cruciales de nuestra historia, los trabajadores y los empresarios estarán a la altura.
Tanto han pedido unidad desde Palacio Nacional, y la unidad ha estado siempre ahí, el problema es que la causa que enarbolan quizás no es la correcta o, peor aún, el pedido no es sincero. Ya veremos.
¡Un abrazo!
Rubén Furlong Martínez
Los leo en X: @RubenFurlongM










