Aunque el 8M surgió como una fecha para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en la actualidad es una fecha muy importante para generar conciencia y exigir un alto a la violencia que sufren las mujeres, que se garantice igualdad de oportunidades y que se acabe de una vez por todas la discriminación.
Si bien, se han logrado avances significativos, aún quedan muchos retos para garantizar una auténtica igualdad entre hombres y mujeres, que todas tengan las mismas oportunidades.
Es evidente que la representación de la mujer en la esfera política es mayor que nunca. Sin embargo, sigue sin cumplirse la promesa de un mundo en el que todas las mujeres y niñas disfruten de plena igualdad de género y en el que se hayan eliminado todas las barreras jurídicas, sociales y económicas que impiden su empoderamiento.
En México se han logrado avances importantes, como lograr un Congreso totalmente paritario con el 50 por ciento de hombres y el 50 por ciento de mujeres; más mujeres gobernadoras, titulares de secretarías de estado y dirigentes partidistas, pero es una realidad que aún falta mucho para lograr una plena inclusión de mujeres en igualdad de circunstancias.
El ámbito municipal es un claro ejemplo. Muy pocas mujeres participan en los procesos electorales. En el género de alcaldesas, a pesar de que la Ley exige una postulación paritaria, no son más del 30% las mujeres que ocupan este cargo, esto es quiere decir que de cada 10 postuladas apenas 3 de ellas logran éxito en las campañas.
Por ello, se deben redoblar esfuerzos para hacer que las mujeres de los pueblos y comunidades indígenas, tengan mucho mayor participación, que conozcan claramente sus derechos y sepan cómo defenderlos.
Además, es una realidad, aunque cuesta reconocerlo, que, a todas las mujeres en México, tanto en la administración pública federal, como en cualquier espacio de la iniciativa privada, no tienen las mismas oportunidades y siguen ganando menos que los hombres por el mismo trabajo.
La brecha salarial estima que las mujeres ganan hasta 34.2 por ciento menos que los hombres por trabajo igual.
Sí, se estableció en nuestra Carta Magna, la igualdad sustantiva, pero hasta el momento seguimos teniendo una deuda pendiente con las mujeres.
De igual forma, seguimos enfrentando las brechas en el acceso a la justicia, en los derechos reproductivos, el derecho al cuidado y una larga lista de desigualdades por el hecho de ser mujeres. Los retos son enormes.
De continuar en el mismo ritmo, de acuerdo a datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), nos llevará 300 años lograr una plena igualdad de Género.
Y qué decir del presupuesto, facultad de los congresos, hoy paritarios en su mayoría, pero insuficientes, para asumir la responsabilidad, no sólo de alcanzar mayores recursos para los temas de atención en la agenda de las mujeres y las niñas, sino que han permitido recortes sustanciales a muchos programas que son para su atención.
Asimismo, el tema de la violencia no ha cambiado mucho. Una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física-sexual y en nuestro país se registran hasta 11 feminicidios diariamente.
La impunidad en este delito, la falta de acceso a mecanismos efectivos de protección y la desigualdad en el acceso a la justicia siguen siendo una realidad que vulnera a millones de mujeres en el país y en el mundo.
También, enfrentamos momentos en donde la negación de derechos parece ser la estrategia de muchos gobiernos, sean de izquierda o de derecha, que amenazan con poner fin a todas las conquistas que nos ha llevado años construir, como el derecho a la libertad, a decidir sobre nuestros cuerpos, la seguridad y la democracia misma. Basta con mirar países como Argentina e incluso Estados Unidos que en un instante han eliminado políticas de defensa para la igualdad de género. Y ni que decir de los países islámicos en donde las mujeres, lamentablemente, no tienen derechos.
El 8M, además de salir a las calles para exigir un alto a la violencia que viven las mujeres, también es una oportunidad para demandar una verdadera igualdad de género, elemento esencial para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible.
Lo reconozco. Se han logrado avances durante las últimas décadas, pero el mundo está lejos de alcanzar la igualdad de género para 2030. El reto es enorme, no hay tiempo que perder.
En el 8M seguiremos alzando nuestras voces, para nombrar cada violencia y para nombrar cada desigualdad que vivimos todos los días.









