Santa Teresa de Ávila, también conocida como Santa Teresa de Jesús debido a su “matrimonio espiritual” con éste, fue una religiosa española del siglo XVI que fue nombrada doctora de la iglesia, y quien obtuvo beatificación en el siglo XVII. Parte de la orden de las Carmelitas descalzas, Teresa de Ávila es considerada como una de las figuras más prominentes del cristianismo místico: ya que ésta tenía visiones, episodios catatónicos, e “iluminaciones” que le permitían transferir mensajes divinos a su orden.
Santa Teresa es reconocida internacionalmente por su piedad, su humildad y trabajo teológico acerca de la meditación y a la oración. En sus libros publicados Camino de Perfección y El Castillo Interior, explora la idea de tener una relación directa con lo divino a través de la creación de una identidad espiritual dentro de uno mismo. Sus ideas se enfocaban bastante en el papel que juega la idea del amor divino en la manera en la que entendemos el mundo a nuestro alrededor: la idea de que por medio del amor, la pasión y el éxtasis, uno puede comprender lo sagrado.
A pesar de su prominente papel en el desarrollo de la teología mística, la Iglesia católica en el siglo XVI rechazaba muchas de sus prácticas y testimonios debido al índole sexual que estos cargaban: ya que Teresa escribe en su Libro de Vida, como fue sujeto del acto de transverberación por parte de un ángel, que la llenó de dolor y placer insoportable e inexplicable, y que llevó su práctica devocional a límites más extremos. La transverberación se refiere al acto descrito por múltiples santos y místicos de haber sido perforados en el corazón por la divinidad (ya sea ángeles, Jesús, o el Espíritu Santo). La transverberación siempre trae consigo sensaciones físicas y emocionales que pueden ser interpretadas como inherentemente eróticas: el cuerpo se vuelve el epicentro para la divinidad.
Con base a esto, quiero traer especial atención a el énfasis metafórico del amor como una fuerza divina que Teresa de Ávila describía en su escritura. En especial, en su poesía. La influencia literaria de Teresa de Ávila es predominantemente reconocida por sus escritos teológicos antes mencionados, sin embargo, en su poesía está presente un sentir más directo, lleno de alegorías personales y afirmaciones de creencia. Uno de los poemas que ejemplifica esta necesidad de amar para poder tener acceso a la divinidad es el “Coloquio Amoroso”: lleno de preguntas retóricas, incertidumbre y deseo que demuestran la conexión tan personal de la Santa con lo divino.
Coloquio Amoroso
Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
Decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?
Alma, ¿qué quieres de mi?
Dios mío, no más que verte.
Y ¿qué temes más de ti?
Lo que más temo es perderte.
Un alma en Dios escondida
¿qué tiene que desear,
Sino amar y más amar,
Y en amor toda escondida
tornarte de nuevo a amar?
Un amor que ocupe os pido,
Dios mío, mi alma os tenga,
Para hacer un dulce nido
Adonde más le convenga.
Bibliografía:
Bosco de Jesús, Fray Juan. Teresa de Jesús. Editorial Sal Terrae. 1984.
Santa Teresa de Jesús. Capítulo 29. El Libro de la Vida. https://albalearning.com/audiolibros/steresa/lv-29.html









