Nadie sabía el tipo de sangre de las personas hasta que en 1667 se descubrió que, al transferir sangre de un cordero a un niño, reaccionó de manera catastrófica. Luego se supo, con el avance de la ciencia, que todos teníamos proteínas plegadas a nuestros glóbulos rojos y que nos hacían reaccionar de diferente manera, lo cual generó numerosos estudios y teorías a lo largo del tiempo.
De acuerdo al portal Enséñame de Ciencia, un estudio liderado por el Doctor Arash Etemadi, del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, arrojó luz sobre una posible conexión entre el tipo de sangre y el riesgo de padecer un infarto.
El estudio abarcó a 50 mil adultos en el noreste de Irán durante 7 años y sugirió que las personas que no pertenecen al grupo sanguíneo O podrían enfrentar un riesgo ligeramente mayor de enfermedades cardíacas.
En términos sencillos, hay cuatro grupos principales: A, B, AB y O. Cada grupo se distingue por la presencia o ausencia de ciertos antígenos en la superficie de los glóbulos rojos y la combinación de estos antígenos determina el tipo de sangre de un individuo.
Durante el estudio, los investigadores observaron que aquellos participantes cuya sangre no era del tipo O mostraron un riesgo un 9 % mayor de fallecer por cualquier causa y un riesgo del 15 % mayor de morir a causa de enfermedades cardiacas.
Etemadi, líder del estudio, sugirió que el mayor riesgo podría deberse a características específicas de los tipos de sangre A, B y AB. En el caso de las personas con sangre tipo A, se observaron niveles más altos de colesterol nocivo LDL, lo que podría explicar, al menos en parte, su riesgo elevado de mortalidad.
Además, las personas cuyo grupo sanguíneo no es O tienden a experimentar una mayor coagulación, un factor que podría desempeñar un papel crucial en la salud del corazón y aumentar la probabilidad de sufrir un infarto.
Cabe señalar que los resultados del estudio solamente son sugerencias y se necesita más investigación para confirmar y comprender completamente la relación entre el tipo de sangre y el riesgo de infarto.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.








