A Morena y sus aliados, los partidos Verde Ecologista (PVEM) y del Trabajo (PT), no les bastó obtener una sobrerrepresentación amañada con la que eliminaron los órganos autónomos que permitían la competencia económica o la transparencia, sino que reformaron la ley para eliminar cualquier contrapeso con la que están a punto de capturar al Poder Judicial.
La escena es grotesca, nunca antes vista en la política mexicana. Funcionarios del gobierno haciendo campaña, usando los recursos del Estado a través de servidores públicos, diciéndole a la gente por quien votar, por lo que es mentira que el «pueblo» sea quien elija a jueces y magistrados, es la izquierda a través de sus «acordeones» quien está induciendo el sentido del voto.
La farsa no sólo radica en que no hubo un mecanismo para verificar que realmente los candidatos fueran personas honestas y especialistas en la materia, sino que tampoco habrá representantes que verifiquen que los sufragios realmente serán respetados.
La «elección» que se llevará a cabo el próximo 1 de junio de entrada tiene un olor pestilente porque los resultados no se darán el mismo día, por lo cual los mexicanos tienen todo el derecho a rechazar este mecanismo del partido en el poder para detentar la justicia, y es que varios aspirantes tienen vínculos con el crimen organizado o con sectas que han sido señaladas de cometer diversos abusos.
Seguramente habrá personas que participan como candidatos con alta probidad, pero no son los que ya eligió Morena, por lo que no habrá oportunidad para ellos, seamos honestos, la reforma al Poder Judicial desde el principio estuvo amañada.
De hecho, el medio británico Financial Times ha calificado la elección de jueces, magistrados y ministros como un «experimento kafkiano» que no sólo implica un cambio estructural, sino que podría ser utilizada para fines políticos, además de que advierte la posible infiltración del crimen organizado en los procesos electorales judiciales. Esto repercutirá en menos inversiones y confianza en el país.
No es verdad que en naciones democráticas el Poder Judicial se elija por voto popular, de hecho han sido las dictaduras latinoamericanas las que se han consolidado gracias a que se apoderaron del sistema de justicia, como ahora pasará en México.
El «pueblo» no quiere estos cambios estructurales. Morena y sus aliados ganaron con el 54 por ciento de los votos, su triunfo no fue abrumador sino que el Instituto Nacional Electoral (INE) avaló una sobrerrepresentación ilegítima que ha legalizado los crímenes que hoy se cometen contra la República como es la desarticulación de los Poderes de la Unión, por eso, el 1 de junio yo no voto, no traicionaré a mi país.









