No existe explicación lógica del comportamiento que tienen los gobiernos emanados de Morena, quienes protegen actos vandálicos, defienden a evidentes socios del crimen organizado y ocultan a toda costa los hechos de corrupción en los que incurren sus integrantes, al punto de sancionar a la ciudadanía.
Recientemente en la Ciudad de México se llevó a cabo la marcha contra la gentrificación, supuestamente por los costos elevados que han sufrido algunas zonas de la ciudad por la presencia notable de extranjeros.
La primera vez, los manifestantes que usaron capuchas y se cubrieron el rostro, destruyeron literalmente varios negocios que registraron pérdidas por alrededor de 12 millones de pesos, entre daños materiales y ventas no realizadas, según la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco).
Los disturbios se registraron en las colonias Condesa, Roma Norte y Doctores; sin embargo, en una segunda marcha que se realizó el pasado domingo, los «manifestantes» además saquearon el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) y la librería Julio Torri, en el Centro Cultural Universitario de la UNAM, sin que hubiera un solo detenido o la intervención de la autoridad.
Los actos vandálicos implican la destrucción del patrimonio cultural, bienes comunes que en la mayoría de los casos están ubicados en el espacio público, mismos que tienen un impacto, sobre todo simbólico, es una acción comunicativa que busca deponer. En el pasado se evidenció que en «marchas feministas» participaban en los disturbios extranjeros que simpatizan con el socialismo del siglo XXI, como lo hacen los mandatos del partido en el poder.
Esta misma semana, se difundieron videos en los cuales el régimen morenista se muestra golpeando a médicos y enfermeras del IMSS, con granaderos que se supone que ya no existen, que lo único que solicitaban en una manifestación pacífica era el pago de salarios y medicinas, mientras tanto, los criminales que incendian instituciones caminan libres.
Ahora también resulta que denunciar un evidente acto de nepotismo de una diputada del PT, le costó a una ama de casa, Karla Estrella, ofrecer una disculpa pública hasta por 30 días y por 15 a un comunicador de Acapulco por publicar el desvío de recursos de la alcaldesa de Acapulco, mientras tanto, uno de los posibles socios del fundador del grupo delictivo que ha causado múltiples muertes en Tabasco haciendo de ese estado uno de los más violentos, «La Barredora», Hernán Bermúdez Requena, es arropado por su partido y le dice: «Adán, no estás solo». La doble moral de la 4T.









