El documental Llamarse Olimpia llegó a salas de la Ciudad de México del 5 al 12 de marzo y puso en primer plano la historia de Olimpia Coral Melo, la activista poblana que convirtió un caso de violencia sexual digital en una lucha colectiva que empujó la Ley Olimpia, un marco legal que sanciona la difusión de contenido íntimo sin consentimiento.
Fue dirigido por Indira Cato y producida por Chumbera, para a conocer la vulnerabilidad de una mujer que desde hace ya varios años lucha y alza la voz por otras víctimas de violencia digital. El filme no trató de coronar a Olimpia o enaltecerla, sino que la acompaña para entender qué hay detrás de una mujer que siempre se vio entera y fuerte.
De acuerdo a la directora era importante abordar la historia desde la empatía y desde la actualidad de lo que estaba pasando y esto se ve en el documental, hay cuidado, no hay morbo.
Olimpia Coral Melo es una activista poblana que, siendo muy joven, vivió violencia sexual digital cuando un video íntimo se difundió sin su consentimiento. La historia, lejos de quedarse en el golpe inicial, documentó el camino largo, el juicio social, la revictimización, los vacíos institucionales y sobre todo, el proceso de convertir esa herida en acción colectiva.
La Ley Olimpia hoy es un referente en el mundo entero, nació de años de insistencia y acompañamiento y el documental es una conquista legal y una batalla emocional de Olimpia, pero también de cientos de mujeres que han vivido la misma situación, pero han encontrado en la Ley Olimpia un amparo, protección, pero sobre todo una familia.
Como dijo Indira Cato en varias entrevistas con medios de comunicación, trabajar a conciencia con personas que habían sido violentados con una cámara, que explica por qué Llamarse Olimpia se siente distinto pues filmar a una sobreviviente implica responsabilidad extra y lo traduce en método. Se hizo un equipo con solo mujeres para sentir comodidad y con consentimiento.
A través de testimonios directos, el documental narra cómo la joven de Huauchinango, Puebla, enfrentó burlas y negligencias por parte de su comunidad y de las autoridades del Ministerio Público.
La cinta subraya el acompañamiento de su madre y activistas –como Prania Esponda y Marcela Hernández Oropa–, fundamentales para que la ley Olimpia fuera aprobada, primero a nivel local en la Ciudad de México y posteriormente, en los distintos estados del país, hasta consolidarse como una herramienta legal de alcance nacional y mundial.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









