En México, ser mujer se ha convertido en un factor de riesgo. No es una percepción ni un discurso reiterado, es una realidad sostenida por cifras que revelan cómo la inseguridad golpea con mayor fuerza a niñas, adolescentes y mujeres adultas, colocándolas en el centro de múltiples formas de violencia.
Dos situaciones lo ilustran con claridad: Uno, las ofertas falsas de empleo que terminan en redes de trata y dos, la desaparición de menores donde las víctimas son mayoritariamente mujeres.
Los datos del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, señalan que 7 de cada 10 víctimas de trata captadas mediante ofertas laborales fraudulentas son mujeres, en su mayoría jóvenes que buscan incorporarse al mercado laboral.
Detrás de anuncios que prometen sueldos atractivos y contratación inmediata, operan redes criminales que aprovechan la necesidad económica. Las víctimas son citadas en lugares irregulares, se les pide acudir solas y, en muchos casos, se les despoja de sus pertenencias o se les traslada bajo engaños. El destino suele ser la explotación sexual, el trabajo forzado o formas modernas de esclavitud.
A nivel nacional, alrededor del 85 % de las víctimas de trata son mujeres y niñas, lo que confirma que estos delitos no ocurren de manera aleatoria, sino que responden a patrones sistemáticos de violencia.
Pero la vulnerabilidad no se limita a este delito. En Chiapas, se evidencia la misma tendencia, 7 de cada 10 menores desaparecidos son mujeres, lo que refleja que el riesgo inicia desde edades tempranas y se intensifica en contextos de pobreza y marginación. A nivel nacional, la situación es igual de alarmante. Durante 2025, 6 mil 993 niñas y adolescentes fueron reportadas como desaparecidas en México, un promedio de 19 cada día.
De acuerdo al portal Yo Influyo, estimaciones derivadas de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, indican que más de 12 millones de mujeres fueron víctimas de delitos en un solo año, lo que confirma que la violencia no sólo es extendida, sino cotidiana para la población femenina.
Sin duda, datos escalofriantes para las mujeres y un gran reto para las autoridades en este México donde vivimos.

Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









