¿Se acuerdan del 2025? Sí, ese año en el que Gianni Infantino, el carismático y siempre “espiritual” presidente de la FIFA, se paró frente a los micrófonos con su sonrisa de vendedor de autos usados y nos soltó una de sus máximas perlas poéticas. Abro comillas: “Yo creo que es importante aclarar esto, hay muchas ideas falsas por ahí. TODO EL MUNDO SERÁ BIENVENIDO EN CANADÁ, MÉXICO Y EE. UU. para el Mundial de la FIFA”. ¡Qué pinche belleza! Casi lloro. Parecía el Papa de la pelota, el Gandhi del balompié, jurando amor eterno y fronteras abiertas. Todo fueron patrañas. Hoy, a unas cuantas horas de que ruede el balón en este Mundial 2026, las mentiras de la FIFA se están desmoronando más rápido que la defensa de la Selección Mexicana en un partido importante.
EL ÁRBITRO ABANDONADO
Vamos con los datos duros, los que no se pueden tapar con un dedo. Nos acaban de recetar una joyita de antología: Omar Abdulkadir Artan, un silbante de Somalia. ¿Quién es? Nada menos que el galardonado como Árbitro del Año en África en 2025. El mejor de su continente. Un tipo que venía a hacer historia como el primer somalí en pitar en una Copa del Mundo de mayores. Traía sus papeles en regla, su visa autorizada por el mismísimo gobierno estadounidense y su acreditación de FIFA colgada al cuello. ¿Y qué pasó al llegar al aeropuerto de Miami? La Patrulla Fronteriza (CBP) lo encerró en un cuartito, lo interrogó durante 11 horas, preguntándole por la política de su país y temas de milicias, ignoró olímpicamente las fotos de su carrera y las cartas de la FIFA, lo metió a una celda de retención y lo regresó en el primer avión a Estambul. ¿Y qué dijo la FIFA? ¿Salió Infantino a dar un golpe en la mesa para defender el honor de su torneo? ¡Ni de chiste! Sacaron un comunicado que da pena ajena, diciendo que ellos “no están involucrados” en procesos migratorios y que las autoridades de EE. UU. les avisaron que el estatus de inadmisible del árbitro “no se modificará”. Traducido al español: “A mí no me vean, a mí ya me pagaron los derechos de televisión”. ¡Es inaudito! No defienden ni a los suyos. Cobardes de cuello blanco.
LA DOBLE MORAL: BALI VS. EL TÍO SAM
Aquí es donde se me empieza a calentar la sangre. Vamos a analizar la asquerosa doble moral de este organismo. Año 2023. Copa Mundial Sub-20. El anfitrión original era Indonesia. Pero el gobernador de Bali dijo: “Aquí no queremos recibir a la selección de Israel por cuestiones políticas de solidaridad con Palestina”. ¿Qué hizo la FIFA? Se puso digna, sacó el látigo de la moralidad, acusó interferencia política, le quitó la sede a Indonesia en un parpadeo y se la llevó a Argentina de emergencia. Ahí sí muy estrictos, ¿verdad? Ahí sí la política no se mezcla con el fútbol. Pero hoy… hoy el mandón es el “Tío Sam”, gobernado por Donald Trump, y ahí la FIFA no dobla las manos: se arrodilla y pide perdón por estorbar.
LA GUERRA CONTRA IRÁN
Y si no me creen, miren el cochinero que tienen con la selección de Irán a nada de empezar el torneo. La federación iraní denunció que las autoridades de Estados Unidos bloquearon, sin previo aviso ni explicación, el cupo del 8% de entradas que por reglamento de la FIFA le corresponde a cada federación participante para sus aficionados. Los dejaron sin boletos para sus tres partidos de fase de grupos ante Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Habrá que estar muy atentos con lo que pueda suceder con el cerca de un millón de iraníes que viven en “Tehrangeles”, en la ciudad donde el equipo jugará dos partidos. ¿Tendrán boletos? ¿Llegarán al estadio? ¿Los abandonarán también? ¿Y saben qué es lo peor? Que la delegación de Irán tuvo que poner su centro de operaciones en Tijuana, México, porque a varios de sus miembros tampoco les quisieron dar visa para entrar a territorio estadounidense. Les dieron una visa condicionada: “juegan y se regresan”. Y ante esto, el búnker de Zúrich guarda un silencio sepulcral. Con el poderoso no se meten. Con el dinero en dólares no se juega. La FIFA es fuerte con el débil y alfombra con el poderoso.
EL MUNDIAL DE LOS ALBURES
Pero espérense, que para mitigar las penas y exprimirle hasta el último centavo al aficionado, la FIFA se inventó una nueva “innovación” tecnológica. Lanzaron en su web oficial el “Super Fan Shoutout”. ¿De qué se trata? Te venden el “privilegio” de que tu nombre y tu país aparezcan en las pantallas gigantes de los estadios durante el prepartido de la fase de grupos. ¿Costo? 79 dólares. Unos 1,370 pesos mexicanos, sin impuestos. Y en letras chiquitas: no te garantizan duración, ubicación ni visibilidad en transmisión. Es decir, pagas para ver tu nombre tres segundos entre 50 más, mientras la gente está haciendo fila para una cerveza de 20 dólares. Y yo conozco a mi raza. Los mexicanos somos capaces de no comer tres días con tal de armar el desmadre. Y yo firmo aquí que en esas pantallas van a aparecer nombres como Elver Galarga, Zacarías Blanco de la Barra, Dolores Delano o Aquiles Baeza. La FIFA cree que tiene filtros. Pero no conoce la creatividad del albur mexicano.
INFANTINO Y SU OBSCURO PASADO
Hablemos de Gianni Infantino. El hombre que llegó en 2016 vendiéndose como la esperanza tras el derrumbe de Joseph Blatter y el “FIFA Gate”. El suizo-italiano ha demostrado una voracidad por el dinero tan grande que hace ver a sus antecesores como aficionados. Hace poco se volvió viral un video donde patea un balón con una técnica tan torpe que da pena ajena. Quizá nunca jugó ni en el recreo. Muchos lo vendieron como un abogado impoluto, pero los archivos no mienten. En el escándalo de los Panama Papers, documentos filtrados revelaron que en su etapa en la UEFA firmó contratos de derechos televisivos con empresas offshore vinculadas a empresarios argentinos posteriormente acusados en el FIFA Gate. Y en 2020, la justicia suiza abrió una investigación penal por abuso de autoridad y colusión secreta, tras reuniones privadas con el entonces fiscal general Michael Lauber, quien debía investigar a la FIFA. El escándalo fue tan grande que Lauber terminó renunciando.

EPÍLOGO
Con medio centenar de equipos, la calidad bajará inevitablemente. De 104 partidos, si 30 resultan buenos habrá que agradecer. Estamos ante un Mundial secuestrado por la geopolítica y la sumisión de una FIFA que prometió transparencia y terminó entregando todo por conveniencia. La FIFA ya no es un organismo deportivo. Es una corporación recaudadora. Y la última palabra, como siempre, la tiene la gente que sostiene este negocio. “El fútbol es el juego más hermoso del mundo, pero está en manos de la gente más sucia.” — Diego Armando Maradona









