En nuestro país, parece no existir conciencia plena de las implicaciones que tiene en la sociedad la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) a la vida profesional y cotidiana de por lo menos el 80 por ciento de las personas, que según las estimaciones, utiliza esta tecnología.
Las instituciones de educación superior siguen ofreciendo carreras al público sin ser actualizadas, o desaparecidas, porque es una realidad que la IA está reemplazando labores que comúnmente necesitaban a un profesional.
Hablemos por ejemplo de la creación de contenidos, plataformas como Grok o ChatGPT pueden realizar cualquier imagen, usando tipografía específica o color y con gran exactitud, si se tiene cuenta pre-pagada. En cuestión de segundos cualquier arte está listo para publicarse en redes sociales o imprimirse, si es el caso.
No se trata de exhibir a las universidades por esta omisión, sin embargo, es una realidad que instituciones tanto públicas como privadas en nuestro país, siguen ofertando carreras que están a unos años de desaparecer, con un plan de estudios evidentemente obsoleto.
La IA ha tenido un impacto significativo y existen estudios que revelan que muchas carreras tienden a desaparecer o redefinirse.
Un estudio de Microsoft denominado: «Working with AI: Measuring the Applicability of Generative AI to Occupations», analiza las 40 categorías laborales que tienen más posibilidades de ser reemplazadas por la IA. Se encuentran trabajos operativos o repetitivos, administrativos o de oficina, medios de comunicación y contenidos, educación, finanzas y análisis, entre otros.
En la lista se encuentran atención al cliente, agentes de viajes y de venta de billetes, teleoperadores, recepcionistas de hotel; asistentes estadísticos, documentalistas y archivistas; traductores e intérpretes, escritores, autores y copywriters, locutores, presentadores, editores de contenidos, modelos de publicidad e imagen; desarrolladores web o científicos de datos, por hacer mención de algunas áreas que corren riesgo de automatización parcial o total.
El reto no sólo es para las universidades, sino para las empresas y los gobiernos, de generar las condiciones necesarias para que los profesionistas estén actualizados y que la oferta laboral sea suficiente para que los miles de universitarios que egresan cada año, encuentren oportunidades.









