La semana pasada se llevaron a cabo las juntas nacionales de COPARMEX, son una serie de reuniones mensuales en donde todo el ecosistema de esta organización empresarial se reúne para afinar la mira y trabajar en los distintos proyectos que trae en su agenda empresarial, ciudadana y social.Temas que van desde la presentación del informe sobre la observación que hicimos al fallido experimento para elegir jueces, pasando por reuniones de trabajo para diseñar la estrategia de incidencia ante la imposición de una inminente reforma político–electoral, hasta una reunión con la secretaria de turismo federal para dialogar sobre cómo podemos trabajar juntos en el fortalecimiento de esta industria.
De entre todos los temas hay uno que viene ocupando gran parte de los espacios desde hace varios meses, y es el tema de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), su importancia, su desarrollo y las acciones que nuestra organización debe llevar a cabo para fortalecerlas y acompañarlas en estos momentos económica y socialmente complicados.
Aunque es un tema con alta complejidad y que requiere una visión de 360 grados, entre los empresarios más reconocidos, consultores y expertos se menciona a la innovación como la condición sine qua non para sobrevivir y prosperar en medio de la tormenta económica perfecta que se está formando en el exterior e interior de nuestro país. Condición que entienden y que ya aplican las grandes empresas pero que todavía no alcanzan a poner en su hoja de ruta las MiPyMEs.
Y es que, en México, hablar de innovación en MiPyMEs suena casi a un lujo. ¿Cómo atreverse a pensar en innovación cuando el país roza la recesión económica? ¿Cuándo pedir un crédito en un banco se parece más a una humillación pública que a una relación financiera? Un buen amigo y socio mío suele decir; “le prestan al que no lo necesita” ¿Cuándo las regulaciones gubernamentales les juegan en contra? ¿Cuándo el impuesto más alto es el que les cobra el crimen organizado como derecho de piso, extorsiones, robo de las mercancías en tránsito y asaltando a nuestros colaboradores en el transporte público?
El contexto es brutal. Pero justo ahí está la trampa: creer que por la evidente adversidad del entorno no hay espacio para innovar. Ante esta tormenta, las MiPyMEs tienen dos caminos: quejarse hasta la asfixia o asumir que la innovación es su chaleco salvavidas. Quien cree que innovar es un “extra” se está condenando a morir lentamente. Quien innova, aunque sea en pequeñas dosis, se da la oportunidad de prosperar.
La innovación no necesariamente es hacer apps, contratar consultores carísimos o presumir laboratorios de investigación que parecen sacados de Silicon Valley. Innovar, para una MiPyME mexicana, es tener la osadía de hacer las cosas de manera diferente, más eficiente y con valor para el cliente, en un país que casi siempre parece conspirar en su contra. Es repensar procesos, reinventar modelos de negocio, adaptarse más rápido que la competencia, crear experiencias memorables y usar lo poco que se tiene con una inteligencia que marque diferencia.
Pienso en tres ejemplos de empresas que innovaron bajo condiciones complejas, similares a las que enfrentamos acá:
- Natura (Brasil): nació en un país golpeado por crisis económicas cíclicas, inflación desbordada y un Estado que poco ayudaba. Innovó en su modelo de negocio al integrar la sostenibilidad y el comercio directo como su principal motor. Hoy es una multinacional de belleza que compite con gigantes globales y que ha inspirado a muchas otras empresas con modelos afines en el mundo.
- Mercado Libre (Argentina): se fundó en un país que cada década vive crisis financieras, devaluaciones y caos institucional. Su innovación estuvo en leer la necesidad de confianza en el comercio electrónico y construir un ecosistema completo: pagos, logística y marketplace. Hoy vale más que muchas de las empresas más grandes de la región. Fue el catalizador masivo del e-comerce en toda América latina y ha permitido que millones de negocios digitales puedan florecer.
- Haier (China): en los 80, China no era el gigante de hoy, sino un país con pobreza generalizada y empresas estatales quebradas. Haier transformó un frigorífico estatal mediocre en una multinacional de electrodomésticos gracias a un modelo de innovación radical: escuchar al cliente y personalizar productos. Es una leyenda en Asia como a partir de las quejas sobre la mala calidad de sus productos, los destruyó a golpes de mazo y envió un mensaje contundente: la calidad es la máxima prioridad.
Estos casos muestran que la innovación no depende de contextos fáciles. Depende de visión, coraje y estrategia. No alcanza con señalar lo obvio, hay que proponer, aunque sea obvio también.
Cinco claves para que las MiPyMEs mexicanas innoven y prosperen:
- Repensar el modelo de negocio
El error más común de las MiPyMEs es pensar que vender un buen producto es suficiente. No lo es. El valor está en cómo se entrega, cómo se cobra, cómo se mantiene la relación con el cliente. Una taquería puede innovar más que una fábrica si entiende que su modelo no es solo vender tacos, sino vender experiencia, conveniencia o pertenencia. - Digitalización a la medida
No todas las MiPyMEs necesitan un software carísimo ni una app móvil. Pero sí requieren usar lo digital de forma estratégica: desde un sistema de gestión en la nube para no perder facturas, hasta vender por WhatsApp Business o TikTok. Innovar digitalmente no es un lujo, es un paso mínimo para ser visibles y competitivas. - Colaborar en lugar de competir a muerte
La lógica de “cada quien rasca con sus uñas” ya no funciona. Las MiPyMEs deben buscar redes, clústeres y organismos empresariales que les permitan compartir costos, aprender colectivamente e incluso generar cadenas de valor. Los grandes conglomerados no operan solos; sobreviven porque cooperan en ecosistemas. - Obsesión con el cliente
La innovación no es para impresionar inversionistas, sino para enamorar clientes. Entender qué duele, qué molesta, qué hace falta en la vida del consumidor es la mina de oro. Una MiPyME que escucha más a sus clientes que a sus competidores ya tiene medio camino recorrido. Los grandes innovadores del mundo lo fueron porque nunca olvidaron al usuario final. - Cultura interna de creatividad y aprendizaje
La innovación no puede depender de un jefe iluminado. Tiene que nacer de una cultura donde todos puedan proponer, experimentar y equivocarse sin miedo. Una MiPyME que entrena a sus empleados en creatividad y resolución de problemas gana flexibilidad para enfrentar la crisis. En un entorno como el mexicano, donde los cambios son constantes, el aprendizaje continuo es más valioso que cualquier activo físico.
Todo indica que en nuestro México la economía finalmente se detendrá o en el mejor de los casos crecerá a sorbitos, los bancos seguirán tratando a las MiPyMEs como parias, las regulaciones seguirán obstaculizando y la inseguridad será un impuesto brutal. Esa es la realidad.
Pero en esa realidad hostil, quienes decidan innovar tendrán una oportunidad de brillar. Innovar no garantiza el éxito, pero no hacerlo garantiza el fracaso. Es el momento de que las MiPyMEs mexicanas dejen de pensar en pequeño, dejen de sobrevivir con lo mínimo y empiecen a reinventarse.
Mientras tanto, los organismos empresariales deberán entender que convertirse en esa voz articulada, clara y valiente que señala, propone y defiende los legítimos intereses de las empresas, los empresarios y sus colaboradores, no necesariamente quemará los puentes, aunque quizás sí los margine de esas fotos tan bonitas con el funcionario en turno.
Los organismos empresariales con su capacidad de vertebración tienen la responsabilidad de impulsar acciones concretas que brinden a las MiPyMEs la oportunidad de competir.
Un muy buen ejemplo es la plataforma Crece tu Negocio de COPARMEX, que articula en un solo espacio herramientas de financiamiento, innovación, digitalización, internacionalización, cadenas de valor, trámites gubernamentales y fortalecimiento organizacional para las MiPyMEs, sin importar si son socias o no del organismo.
Así es como el ecosistema empresarial más poderoso de México demuestra que es capaz de coordinarse con dependencias gubernamentales en beneficio del sector, sin renunciar a su voz, a su fuerza en temas como la inseguridad, la incertidumbre político económica y el debilitamiento de nuestro estado de derechos. Lo cortés no quita lo valiente, dijera mi madre.
Innovar no es una opción, es la única forma de vivir con dignidad empresarial en un país que muchas veces parece diseñado para que fracases. La disyuntiva es clara: o innovas, o te vuelves estadística en la próxima nota de cierre de negocios.
¡Un abrazo!
Rubén Furlong Martínez
Los leo en X: @RubenFurlongM










