Humberto García Flores
Nuestra inagotable fuente de energía: el Sol
La sociedad moderna tiene su origen de raíz en la economía basada en la agricultura, la cual se inició en el periodo neolítico, hace aproximadamente 10 mil años cuando la caza, la recolección y la pesca pasaron a segundo término.
Los ingredientes fundamentales para la agricultura son las semillas, la tierra y sus nutrientes, el agua y mucha luz solar.
Sin la luz del Sol las reacciones bioquímicas al interior de la planta, las cuales permiten su crecimiento y maduración, no serían posibles. Sin sol no habría plantas y prácticamente no habría vida.
La distancia entre el Sol y nuestro planeta es perfecta, ya que permite un equilibrio térmico sin el cual la vida de ciertas especies no sería posible, particularmente la de los mamíferos.
Una mayor cercanía o lejanía entre el Sol y la Tierra sería catastrófica, incrementando o reduciendo severamente la temperatura e inhibiendo la vida.
Muchos científicos ya han reflexionado sobre el milagro de la vida, pues la probabilidad de encontrar un sistema solar con un planeta que cuente con las condiciones químicas idóneas a la distancia adecuada de su sol, son muy bajas.
En otras palabras, el Sol es la fuente de energía que impulsó el desarrollo de la vida en nuestro planeta y que ha permitido el desarrollo de sus especies y su sociedad.
Sin embargo, hemos desaprovechado la fuente inagotable de energía que nos proporciona el Sol, su uso para el desarrollo de la economía humana por mucho tiempo se ha centrado principalmente en la agricultura.
Afortunadamente desde hace más de 100 años, a partir del descubrimiento del efecto fotoeléctrico en el siglo XIX, la industria de paneles solares fotovoltaicos se ha venido desarrollando lentamente, no por falta de investigadores, sino por falta de recursos, pues durante mucho tiempo solo se invirtió en el desarrollo de tecnología para extracción y explotación del petróleo.
Los paneles fotovoltaicos son la alternativa del futuro, permiten convertir la energía del sol en electricidad, sin embargo su eficiencia aún es muy baja pues del total de radiación solar que capta un panel, sólo el 20% en promedio se convierte en electricidad.
Por el momento, sus dimensiones también presentan inconvenientes, pues en promedio 1 metro cuadrado de panel fotovoltaico genera a penas 250W en promedio.
El mayor reto en investigación y desarrollo tecnológico en energía solar consiste en aumentar la eficiencia de los paneles y reducir sus dimensiones al menor costo comercial.

Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica
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