Luis Ignacio Sánchez Castañeda
La aceleración del cambio en nuestro tiempo es en sí una fuerza elemental, a menos que el hombre aprenda rápidamente a dominar el ritmo del cambio en asuntos personales y sociales nos veremos condenados al fracaso masivo de adaptación.
Alvin Toffler
La crisis que se vive a causa del COVID-19, lleva a los tribunales electorales a replantear su forma de trabajo, así en tiempos de emergencia es imperativo generar nuevas capacidades para el desarrollo del trabajo jurisdiccional con el fin de seguir brindando seguridad a la ciudadanía en la defensa de sus derechos político-electorales.
La respuesta a esta crisis parece estar en la tecnología, al respecto el futurólogo y consultor legal Richard Susskind ha identificado cinco fases que se vivirán durante la pandemia, que bien se pueden aplicar a la materia electoral, éstas son: movilización, encierro, resurgimiento, recuperación y equilibrio.
La primera estuvo relacionada por la paralización y confinamiento social, dentro del cual el objetivo de los tribunales se centró en continuar el trabajo jurisdiccional.
La segunda etapa, en la que estamos inmersos, es la relacionada con el trabajo en casa, con dos vertientes; una interna, que implica continuar con el trabajo jurisdiccional y administrativo, y otra externa, mediante la implementación de consulta de expedientes, notificaciones y sesiones electrónicas, lo cual conlleva a parámetros de tribunal abierto; el riesgo de esta etapa es la inestabilidad y salud mental de las personas por la desconexión social y encierro, pero a la vez genera áreas de oportunidad en donde se incentive la capacitación y formación en línea del personal y una forma de comunicación más eficiente.
En la tercera fase el riesgo es que la libertad de movimiento de la población provoque un rebote de contagio, que ponga en confinamiento a algunas personas, provocando una división social con las que no tengan esa libertad.
La cuarta fase se generará cuando la mayoría de la población haya retomado la actividad cotidiana, reactivando las actividades políticas y electorales, aumentando los conflictos y en el trabajo jurisdiccional, tomado en cuenta, además, que en este año nuestro Estado inicia un proceso electoral.
En la quinta fase, las tecnologías y procesos implementados por la pandemia pueden establecerse de forma permanente en la labor de los tribunales, por un impacto de mejoría.
Corresponde a los tribunales electorales enfocar esta crisis como una oportunidad de mejora en sus procedimientos y en sus integrantes, esa es nuestra labor, ese nuestro compromiso con la sociedad.

Secretario Instructor de la ponencia de Presidencia del Tribunal Electoral del Estado de Puebla.









