Por: Dr. Juan Carlos Botello
Mucho se ha escrito esta semana sobre los resultados económicos a la mitad del camino del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Quizá uno de los elementos más controvertidos como uno de los causantes del fracaso económico del gobierno hasta el momento es la cancelación de la terminación del nuevo aeropuerto de la ciudad de México en el segundo semestre de 2018 siendo AMLO presidente electo. Se estima que el costo por dicha cancelación es de 331,996 millones de pesos de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, cifra que equivaldría a construir varios aeropuertos. Cancelar un aeropuerto de esa magnitud no es una buena señal para nuestro país y para los inversionistas nacionales y extranjeros. Esta decisión y otras más (como el manejo de la pandemia por COVID) ocurridas en estos tres años de gobierno han contribuido al mal desempeño de la economía, aclarando que la pandemia es un fenómeno que no sólo ha afectado a México sino a todo el mundo. Pues bien, este 31 de enero, el INEGI dio a conocer el dato de la estimación oportuna del PIB del cuarto trimestre de 2021 así como la estimación anual. Con respecto al cuarto trimestre el resultado fue de -0.1 por ciento respecto al tercer trimestre del mismo año destacando que la caída más importante fue la del sector terciario con 0.7 por ciento mientras que las actividades secundarias crecieron o.4 por ciento y las primarias 0.3 por ciento, mientras que la estimación oportuna del PIB del 2021 o mejor dicho el rebote fue de 5 por ciento.
Para darnos una idea sobre cómo estaba la economía antes del inicio de este gobierno consideremos los datos del banco mundial. En 2018, el PIB de México fue de 2.19 por ciento, sin embargo, en el último trimestre se empezaron a detectar signos de la caída del PIB resultando en un PIB de -0.17 por ciento para 2019. Ahí empezó la pesadilla económica para AMLO ya que para el 2020 se da la peor caída del PIB en los últimos años reportándose un -8.3 por ciento. Considerando el dato del INEGI de crecimiento del PIB en el 2021 del 5 por ciento, podemos considerar que ese “crecimiento” no es más que un “rebote” de la economía y con todo y ese rebote, el gobierno nos queda a deber. Entonces, ¿qué se espera para México en términos económicos para 2022 y 2023? La respuesta no es muy alentadora. Pues al menos para este 2022 todo indica que hemos entrado en un proceso de estanflación (estancamiento económico e incremento de la inflación).
La inflación reportada por el Inegi para el 2021 fue de 7.3 por ciento, la cifra más alta después del 8.96 por ciento del año 2000. Para 2022 la SHCP proyecta una inflación del 3.4 por ciento aunque habrá que esperar el resultado de las acciones del Banco de México para llegar a esa cifra, que, por cierto, ya no son las mismas expectativas iniciales del banco central. Para diversas instituciones financieras las proyecciones son menos alentadoras ya que algunas reportan hasta una inflación del 4.58 por ciento. En ese mismo sentido, el crecimiento esperado de la economía mexicana de acuerdo a la SHCP para este 2022 será de 4.1 por ciento, sin embargo, algunos bancos en México no son tan optimistas y esperan un crecimiento de no más del 2.4 por ciento.
Más allá del “optimismo” que pueda tener el presidente, me parece que las condiciones del país no abonan para llegar a un crecimiento del 5 por ciento del PIB en este año y de la central avionera, el trenecito y la alberca dos bocas, ya ni hablamos.









