El básquetbol universitario y la Liga ABE históricamente han sido semilleros de grandes basquetbolistas que han llegado a portar la playera de la Selección Mexicana, sueño que a toda costa quiere cumplir el estudiante y jugador de la UMAD, Óscar de Jesús Romero García, quien recientemente quedó campeón de los Ocho Grandes, torneo más importante del país a nivel universitario que se realizó en El Nido de UPAEP.
Romero García, mejor conocido como “El Chivo” platicó en exclusiva con El Heraldo de Puebla acerca de sus aspiraciones con el combinado tricolor y el camino a seguir tal y como lo hizo Gustavo Ayón, basquetbolista que jugó en la NBA con los New Orleans Pelicans, Orlando Magics, Milwaukee Bucks y Atlanta Hawks, además de su paso por el Real Madrid de Baloncesto, equipo al que desea llegar en un futuro próximo.

“El principal objetivo es estar en la selección mexicana. Siempre ha sido mi sueño. Para mí podría ser una meta de las principales. Que yo, Óscar Romero quiero estar en la selección. En algún momento tuve llamado a la Selección universitaria, pero por problemas con la visa no pude llegar. Esa es una y la otra es seguir los pasos de Gustavo Ayón, quien no quiere estar en la NBA, pero siendo muy realistas, a mí me encantaría estar en el Real Madrid”.
El Chivo Romero, siempre ha sido una persona dedicada al deporte, pero no fue hasta la secundaria que se decidió por el básquetbol. Sin embargo, su inicio no fue el mejor, pues recuerda que su papá lo obligaba a dar 40 vueltas a la cancha al grado de terminar llorando por el cansancio. A pesar de las fuertes críticas, su papá vio cualidades que ni Oscar sabía que tenía y que al paso del tiempo desarrollaría para ser, en estos momentos, referente y capitán de la UMAD.

“Antes de que entrara al básquetbol, era delantero, futbolista, pero era un niño gordito desde chico. Mi papá ha sido muy pasional, duro y al ver que no tenía las cualidades para ser futbolista se desesperaba y siendo él basquetbolista amateur, vio cualidades en mi. Cuando tenía 13 o 14 años, me ponía a correr, me obligaba a correr 40 vueltas a la cancha y yo llorando le decía que que le pasaba, soy tu hijo y jamás se me olvidará”.
Óscar Romero, tuvo que salir de Puerto Vallarta, Jalisco, de donde es originario para buscar una beca deportiva que le permitiera seguir estudiando la preparatoria; su desitno: Nayarit y Aguascalientes. El Chivo, está agradecido con todo lo que le ha brindado el básquetbol al grado de “salvarle la vida”, pues comenta que el barrio donde pasó la gran parte de su infancia es peligroso y con alto grado de delincuencia.

“El básquetbol salvó mi vida, porque allá en (Puerto) Vallarta (Jalisco), de la colonia de donde vengo, está muy peligrosa, la delincuencia. Todos mis amigos, algunos ya no están, son papás, ya se casaron y son mis amigos de la niñez con los que crecí. Todo eso, mi papá me quiso alejar de todo eso, mis amigos jugaban futbol y mi papá vio como estaba el ambiente. Como no le voy a agradecer pues ve donde estoy”.
De los sacrificios más grandes que ha tenido en su vida ha sido alejarse de su núcleo familiar (papás y hermana), pues es muy apegado y el no pasar los cumpleaños con ellos o el simple hecho de ver que sus compañeros se van a casa con su familia después de los partidos de la Universidad le afectan emocionalmente, pero “algo que me llena mucho son los mensajes de mi familia, me impregna de motivación. Me hace dar mi 110 por ciento”.
El sábado pasado, Óscar Romero y la UMAD hicieron historia al alzarse por primera vez con el título de la Liga ABE, campeonato que le dedicó a sus papás quienes hicieron el sacrificio y viaje desde Puerto Vallarta y con el que cumplió uno de sus compromisos que siempre tuvo con ellos.
Fotos: Omar Cuautle









