Aunque aún falta tiempo para la próxima elección intermedia, programada para el 6 de junio de 2027, y para los procesos internos de los partidos, en Puebla el escarceo y los primeros movimientos rumbo a las candidaturas ya comenzaron.
Y comenzaron temprano. Al menos el grupo en el poder ya puso a sus dos principales “gallos” en la arena política, con la intención de posicionarlos en conocimiento, intención de voto y aprobación, además de reducir al máximo sus negativos en la capital.
Es un secreto a voces que los dos perfiles del armentismo son José Luis García Parra, coordinador de Gabinete, y Laura Artemisa García Chávez, secretaria del Bienestar.
Ambos, como también es sabido, están plenamente involucrados en su labor política para ganar presencia entre la ciudadanía, mejorar su percepción pública y aumentar sus posibilidades como aspirantes.
La pregunta clave es: ¿y si los gallos no crecen?
Porque si bien la capital parece terreno favorable para Morena, las diferencias internas, las disputas entre liderazgos y la lucha por las candidaturas de la 4T podrían convertirse en un factor de ruptura y marcar distancia en Puebla capital.
Y es que prácticamente quien gane “la chica”, es decir, el Gobierno de la ciudad, tendría un pie dentro de la contienda por la candidatura a la gubernatura en 2030, cuando concluya el mandato del actual gobernador Alejandro Armenta Mier.
Hasta ahora, la cordialidad, el respeto institucional y la buena relación entre el mandatario estatal, Alejandro Armenta, y el presidente municipal, José Chedraui Budib, se mantienen vigentes.
Sin embargo, existe un factor determinante si los perfiles del grupo en el poder no logran posicionarse: Pepe Chedraui.
El actual edil capitalino encabeza todas las encuestas rumbo a la elección del próximo año, por lo que el Gobierno estatal tendría que evaluar con cuidado sus decisiones en caso de que sus aspirantes no despeguen.
El objetivo de la 4T debería ser cerrar filas en torno a Morena y a los perfiles mejor posicionados para no poner en riesgo la capital, evitando que el PAN u otros partidos de oposición capitalicen una eventual ruptura interna con un candidato competitivo.
Los primeros cambios del año en el Issste
En la subdelegación de Prestaciones Económicas del Issste en Puebla continúan los movimientos, ahora en mandos medios. Carlos Vladimir Hernández realizó un relevo en la subjefatura del departamento de Pensiones.
El cambio implicó la salida de su amigo José Antonio Ramírez López Rubí, quien dejó múltiples multas a la dependencia tras ignorar requerimientos institucionales y, presuntamente, aprovechar su cargo para atender casos por fuera.
No es el primer caso. En el área de Afiliación y Prestaciones ya se han registrado varios relevos desde la salida de Mireya Alcántara, quien enfrenta observaciones y denuncias judiciales por un presunto desfalco de 14 millones de pesos, procesos que aún siguen en curso.
Se señala que José Antonio Ramírez llegó al Issste Puebla en agosto de 2025 y, lejos de resolver asuntos prioritarios, entorpeció procesos administrativos, omitió procedimientos establecidos en los estatutos y mantuvo una relación cercana con abogados y gestores, replicando prácticas similares a las de su antecesora Guadalupe Garista, quien fue dada de baja por malos manejos y pagos injustificados.
Ramírez López Rubí se sentía intocable, tanto por su cercanía con Carlos Vladimir como por su presunto respaldo familiar, destacando el nombre de su tío, el exmagistrado del Tribunal Superior de Justicia, Álvaro David López Rubí, considerado en su momento uno de los perfiles más influyentes del Poder Judicial.
Habrá que ver cómo se reacomodan las piezas en el Issste con estos primeros relevos del año, ya que se plantea la necesidad de investigar los presuntos malos manejos detectados durante esta gestión.
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